SABIA VIRTUD

La percepción del tiempo es bastante relativa y varía mucho de una persona a otra. Con frecuencia las primeras semanas del embarazo suelen “transcurrir muy rápido”, en cambio conforme se acerca el término del mismo, el tiempo parece correr muy lentamente. Aun faltando varias semanas para la fecha probable del nacimiento, familiares y amigos comienzan a preguntar cada vez con mayor insistencia ¿para cuándo nacerá el bebé? Esto es comprensible porque pareciera que el tiempo es relativo y peculiar para cada persona. Pero, ¿Por qué a la mayoría de los adultos nos parece que el tiempo transcurre cada vez más rápido? Filósofos, científicos y muchos de nosotros hemos algún día disertado sobre lo abstracto, confuso e incomprensible que es el tiempo para los seres humanos. Se dice que éste es el último concepto que alcanza a comprender el niño dentro de su desarrollo intelectual, inclusive si le pedimos a algún adulto con formación post universitaria que nos “defina lo que es el tiempo”, lo meteremos en serios problemas. (Trate el lector de tomar unos cuantos segundos para intentar definirlo). La razón por la que dicho fenómeno físico es extremadamente abstracto es porque no tenemos parámetros relativos de referencia; es decir cuando queremos por ejemplo darnos una idea de a qué velocidad se desplaza un cuerpo; pues consideramos que distancia recorre y que tiempo ocupa para hacerlo. Si queremos saber a qué presión se encuentra sometido un objeto bajo el agua, consideraremos las libras que son ejercidas sobre una superficie dada, como el centímetro cuadrado. Pero ¿cómo evaluar el tiempo?, ¿contra qué escala compararlo? Cuando esto sucede nuestros cerebros quedan al garete para poder procesar esa información, y es entonces cuando tenemos que echar mano de las experiencias conocidas. La forma como los seres humanos hemos tratado de compensar dicha incapacidad, es comparando el tiempo con el “lapso vivido”, es decir para un niño de 12 meses de edad, un año significará el 100% de su vida; mientras que para un niño de dos años será solo el 50%, para uno de 4 será el 25% y para un hombre de 50 años, ese mismo lapso de un año equivaldrá al 2% de su vida. ¿Será por ello que mientras más años acumulamos en nuestro "odómetro interno", el tiempo parece transcurrir cada vez más rápido? Sea cual fuere la respuesta debemos preocuparnos por optimizarlo y administrarlo adecuadamente, para que podamos disfrutar plenamente de todos y cada una de los años, o los meses, o los días que nos queden por delante, sabiendo a ciencia cierta que cada nuevo año, o nuevo mes, o nuevo día; representará proporcionalmente una fracción cada vez más y más pequeña en el tiempo que nos ha sido concedido.


Para mayor información consulta: "Embarazo" "Infertilidad"

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